VOCES Y RITMOS DEL CARIBE

Un homenaje sencillo a través de la maravilla de Internet a los grandes hacedores de la buena música del caribe...Espíritu, esencia y abolengo musical de nuestros pueblos.

PUBLICIDAD

jueves, 26 de enero de 2017

Fania: el sonido de la Salsa

Cuando leemos algunas las contracarátulas de los discos que tenemos en nuestras casas sean de acetato o en formato CD y revisamos los créditos de algunos de ellos, podemos notar en el caso de los discos editados por Fania Récords que hay un ingeniero de grabación muchas veces citado en los mismos, se trata de Jon Fausty, uno de los artífices del llamado sonido de la Salsa, el mismo que vendió durante los años 70 y gran parte de los 80 una millonaria  cantidad de copias y que se puede considerar como el sonido más limpio que haya resultado de las tantas grabaciones de música caribeña  a través de la historia reciente.

Nuestro artículo de la semana inicia citando a Fausty por lo siguiente: cada disco antes de que a esto se le llamara Salsa tenía en cada pieza al lado entre paréntesis, el género en el cual estaba grabado el tema, sea bolero, son, son montuno, guajira, guaracha, guaguancó, etcétera; esto permitía que el melómano conociera (si era acucioso) las diferencias entre cada ritmo de la música antillana; incluso a veces iba más allá, ya que en algunos surcos se leía bossa nova, shing-a-ling, blues, entre otros. Con eso jugaban los músicos de la época y, aunque no parezca, era una riqueza cultural inmensa que terminó cuando Fania a inicios de los 70´s comenzó a imprimir discos con la palabra Salsa en término solitario, matando de un golpe de tinta esa tan valiosa información que aparecía impresa en cada disco.

Ahora bien, continuemos con Jon Fausty, este señor descendiente de inmigrantes rusos y húngaros como muchos de los que durante la buena época de los negocios de Jerry Massuci se involucraron en el complejo mundo de la música de las Antillas, trabajaba sin descanso en los estudios ubicados en el último piso del edificio 1440 de Broadway, el conocido Good Vibrations. Lo había descubierto Larry Harlow, fue seleccionado entre 50 aspirantes para dirigir el departamento de ingeniería de Fania Récords. A partir de ese momento inició junto a genios de la talla de Louie Ramírez, a tallar las ideas muy claras y fundamentales, de ese sonido que debía venderse en el exterior, el sonido Fania.

Me detendré un momento a analizar primeramente el porqué Fania no le sacó más provecho a los saxofones (aunque recordemos esa grabación consumada en el estadio Roberto Clemente un año después del frustrado evento del Yankee Stadium el 24 de agosto de 1973) donde Manu Dibango músico africano famoso para el momento, interviene en la pieza Congo Bongo junto a Mongo Santamaría y Ray Barretto en una descarga memorable en las tumbadoras. Pero en estudio, Fania sacó mucho más provecho a las trompetas y trombones, con esa conformación inicial que estrenaron en el salón de baile nuevayorkino de El Cheetah, con Barry Rodgers, Willie Colón, Reinaldo Jorge, Larry Spencer, Bomberito Zarzuela y Roberto Rodríguez; siempre acompañada de la flauta de Pacheco. Ese sonido prevaleció y conformó lo que se vendía en los discos del emporio de Masucci. No era muy parecido al que se hacía con las sonoras de Puerto Rico y de Cuba conformadas solo por trompetas en la sección de metales; o en el agrio set de trombones de La Perfecta de Palmieri, la banda de Willie Colón o las venezolanas Dimensión Latina y Los Dementes; también era muy distante al Combo de Rafael Cortijo y al Gran Combo de Puerto Rico.

El sonido Fania marca trascendencia el historial de la música popular latinoamericana, es quizás el experimento más fructífero que se haya conocido en la historia de la industria de la música en Nueva York, al menos en las últimas cuatro décadas. Mucho de esto se debe al genial Jon Fausty, hombre que aún trabaja en el negocio y hasta acepta solicitudes de amistad en la red social Facebook. “En esa época no había Pro Tools y tuve que inventarme cosas que no existían”, dice Fausty. Agrega a manera de anécdota que artistas tan distintos como Rubén Blades y Héctor Lavoe grababan a placer en su estudio, el primero perfeccionista y el segundo impuntual, pero a ambos le quedaban las grabaciones según el experto, en la primera toma. Refiere Fausty que el disco con el cual tuvo que jugar más al ingenio y el mayor reto de su trayectoria fue precisamente el Maestra Vida del panameño junto a Willie Colón.

Cada vez que usted amigos lector escuche ‘Siembra’ y ‘El Malo’ de Colón, ‘Vámonos pa’l monte’ de Eddie Palmieri, ‘El sonido de la bestia’ de Richie Ray y Bobby Cruz, ‘La voz’ de Lavoe en cada uno de los surcos recuerde que allí estará la marca de Fausty, pulidos a la perfección como un bálsamo para oídos educados y exigentes. Este ingeniero de sonido aún activo (vive en Tampa en la actualidad) supo darle un sello muy particular a las bandas de Larry Harlow, la Sonora Ponceña, Los Cachimbos de Ismael Rivera, el Apollo Sound, la Típica 73 y la propia Fania All Stars, sonidos que seguirán vigentes en el gusto del melómano de este lado del mundo

No hay comentarios: